La forma en que los estudiantes se informan ha cambiado radicalmente, por lo que el impacto en su desempeño también. Recuerdo cómo la investigación de un tema era todo un protocolo. Uno debía hacer una estructura de contenidos a buscar, ya que el tiempo en la biblioteca era contado, además de esas busquedas agatodoras que tenian ramificaciones en libros que nos apasionaban, pero nada tenían que ver con la tarea. Preguntar un tema en la biblioteca era algo vetado. "Osar" interrumpir a alguien en sus estudios, era sinónimo de una grosería y arrojaba como resultado una mirada firme y seria sobre la contestación a nuestra inquietud, por lo que nos debiamos esmerar en extraer el máximo conocimiento de forma autodidacta. Los jóvenes en el pasado tenian mayores contactos verbales y personales. Respiraban más aire y hasta recibian telefonemas escurridizos por las madrugadas para conversar e intimar. Eso ha quedado atrás, no solo por la Internet, sino por la gran disposición que exist...